Mini
Relatos:
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No podía más aquello era un espectáculo impresionante... Mi novia...
Ana... su culo al aire y Ana moviendo sus dedos cuidadosamente dentro
del coño de mi novia, era impresionante. La excitación de Sara crecía
como la espuma, al principio les dio un poco de asco pero en aquellos
momentos estaba al noventa por ciento de su deseo, ya solo le faltaba
una polla que la penetrara. Y así lo hice. El deseo no me dejó controlar
y me desborde. Me fui a la tienda, y en unos segundos llegué sin ropa y
con el preservativo puesto. No podía perder el tiempo... Y me abalancé
encima de Ana y la follé. La follé con todas mis ganas y tan bien como
supe, y antes de correrme guarde parte de mi potencial para mi novia ,
que se lo merecía. Y me la estuve follando durante unos cinco o diez
minutos antes de ver lo que estaba pasando alrededor. Sabía que Ana me
estaba acariciando y lamía los pechos de Sara, al mismo tiempo que nos
ayudaba a follar, pero al girarme vi una imagen que tardará tiempo en
marcharme de la cabeza. Estaban todos desnudos, menos Pedro, que
dormía. Javi se follaba a su novia mientras Moni y Ester estaban
morreándose y Miguel les chupaba el coño aleatoriamente. Aquello era una
escena digna de ver, solo real en un sueño, y se estaba cumpliendo.
Mi sueño de hacer una orgía, que nunca me había propuesto hacer
realidad, y menos con mis amigos, estaba ocurriendo allí, en lo alto de
una montaña a unos doce kilómetros de casa.
Al final me corrí, viendo aquel espectáculo, similar al de una
película porno, y me tumbé encima la manta que cubría el suelo. Tenía a
un lado a Ana y al otro mi novia. Solo dije: -Gracias Ana- y -Te quiero
muchísimo Sara-. Luego me quedé callado mirando las estrellas y oyendo
los gritos de placer de Moni, que era follada por Javi, y de Ester y
Marta que estaban con Miguel. Finalmente se corrieron y se tumbaron
contemplando las estrellas al igual que nosotros y pensando si estaba
bien o estaba mal lo que acabábamos de hacer.
Fue una gran experiencia para todos, muy pocos se arrepintieron de
haber participado en la orgía, incluso estuvimos unos días sin verlos.
Pero el resto lo admitió como algo inevitable que tenia que pasar en
nuestras vidas, e una historia más que recordar, y quien sabe si volver
a repetir en otra ocasión. |
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Son las cinco de la tarde, estoy esperando a Noelia, una chica de mi
facultad con la que mantengo una amistad bastante estrecha. Nos
conocimos el primer año de facultad, hace 3, y desde entonces solemos
vernos casi todas las tardes para estudiar y de paso tomar café y
charlar sobre todo tipo de temas.
Aunque os parezca extraño, nunca me planteé mantener relaciones
sexuales con ella, llegó un momento que era como una hermana para mí.
Físicamente está bien, sin más. Mide 1,68, es morena con el pelo corto y
rizado, tiene unas caderas algo anchas pero con culo apetecible, tetas
bastante grandes y en cuanto a personalidad es bastante simpática y
amable pero tímida con los desconocidos.
En nuestras conversaciones generalmente no hablábamos de sexo pero de
vez en cuando sí tocábamos el tema e incluso me dijo que de vez en
cuando se masturbaba, pero era algo normal y corriente y yo no indagué
más en el tema.
Los hechos que a continuación narro ocurrieron el verano pasado, por
cierto yo me llamo Javier y tengo 23 años. Noelia tiene 23 también.
Recuerdo que ese día me desperté muy tarde, sobre las cinco, ya que
la noche anterior habíamos estado de marcha y llegué a casa a eso de las
10 de la mañana. Al poco rato, mientras me preparaba un bocata, sonó el
teléfono. Era Noelia, me preguntó qué tal la resaca y yo le comenté que
bien. Me dijo que sería interesante quedar para tomar un café y tal, ya
que ella llevaba varios días sin pisar la calle porque había estado
constipada. |
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