Mini
Relatos:
|
A partir de esa noche, estaba siempre avizor para
cuando volviera a ocurrir estar presente en mi escondite. Eso lo hice
hasta que cumplí los 12 años, puesto que mi trato hacia él cambió
radicalmente. Pedí a mi madre que me cortara el pelo a lo chico, como
ella lo llevaba, empecé a vestir pantalones holgados para que no se me
marcara lo único verdaderamente femenino que tenía, mi culo. En cuanto
al pecho, ya lo dije, ni siquiera había hecho amagos de aparecer.
A partir de ese momento, me empezó a mirar con deseo,
y por las noches, cuando mi madre se subía a dormir, siempre y cuando no
hubiera notificación por parte de él, de que deseaba follarla, Me
sentaba en su regazo, y mi entrepierna se mojaba al sentir aquella
bestia debajo de mi culo.
Al poco tiempo empezó a meter la mano por el pantalón
de pijama, posándose en mis nalgas desnudas, y como yo no le decía nada,
al poco empezó a dejar un dedo, directamente sobre mi ano, y como
tampoco le dije nada al respecto, pronto lo ensalivaba previamente y
acababa viendo la película con su dedo introducido.
Para mí era el primer ser humano que había tenido
deseo de mi cuerpo, y a esa temprana edad ya tenía un complejo de
siquiatra, con lo cual, estaba loca por estar con él, y me encantaba que
me tocara. Mi madre pagaba aquellos extravíos, pues ahora, casi todas
las noches la despertaba para que se preparara, y su salud se vio
mermada, puesto que casi nunca podía dormir después de que la follara. |
| fotos amateur gratis,fotos gratis
amateur, fotos porno amateur gratis, fotos de sexo amateur gratis,
amateur gratis fotos, fotos gratis sexo amateur, fotos sexo gratis
amateur, mis fotos amateur gratis, fotos porno gratis amateur, fotos de
amateur gratis,fotos gratis de amateur, fotos amateur gratis de chicas,
fotos voyeur amateur gratis, fotos chicas amateur gratis, fotos caseras
amateur gratis, fotos amateur sexo gratis, fotos amateur desnudas
gratis, galerias fotos amateur gratis, fotos gay amateur gratis, fotos
amateur gratis en la playa |
|
Una noche, estando yo sentada encima de él, me dijo
que me deseaba con locura, mientras profundizaba en mi ano con dos dedos
ensalivados. Me habló dando rodeos y excusas de sus gustos que yo ya
conocía de sobra y me besó en la boca. Mientras lo hacía y al no recibir
negativas por mi parte, bajó mi pantalón de pijama y mis bragas, lo
justo para que mi ano quedara expuesto.
Tras un tiempo infinito de besos y dilatación de mi
ano, me tumbó de lado en el sofá, arqueándome una pierna hasta que quedó
casi a la altura de mi barbilla, y procedió a penetrarme. La verdad es
que aquella primera vez, fue suave y condescendiente. Penetró con el
glande, y notando mi dolor, se detuvo mientras acariciaba mi costado y
me besaba en el cuello y en la boca. Sacó mi camiseta y empezó a
pellizcarme los pezones produciéndome un poco de dolor, momento en el
que aprovechaba para meterse un poco más.
Milímetro a milímetro llegó a la mitad, y con ello
empezó lo peor, puesto que esa parte ya se ensanchaba en exceso, pero de
ahí no pasó, y empezó un lento movimiento y con el, mis primeros
síntomas de placer. Retrajo al máximo el momento de la eyaculación y
para aquel entonces yo había tenido un orgasmo. En el momento final, me
abrió con ambas manos las nalgas para ver como entraba lo suficiente
para dejar lo suficientemente dentro su semen. En ese momento profundizó
algo más de lo previsto y el dolor se agudizó por unos segundos, pero
cuando sentí el torrente dentro de mí, otro orgasmo me sobrevino, y no
me podía creer lo que estaba pasando.
A partir de ese día me buscaba a todas horas. Era
incansable. En cuando sabía que mi madre no estaba en casa, me
sodomizaba en el lugar que estuviera y cada vez la penetración era mas
profunda. A pesar de que con él siempre tuve muchísimo dolor en todas
las penetraciones y también en las horas posteriores, siempre alcanzaba
el orgasmo, cada vez con mas facilidad.
Mi madre descansó sin perder a su hombre. La pobre
nunca conoció el placer del sexo. Ahora ya se le veía mas contenta, más
feliz, sin pasar el tormento que a mi me daba tanto placer. En la
actualidad tengo 22 años, y seguimos viviendo juntos, con la salvedad
que ahora la habitación de matrimonio la comparto con él, y mi madre se
ha pasado a la mía.
Escribiendo esto, debo de moverme continuamente en la
silla, puesto que anoche de mutuo acuerdo, me violó salvajemente. Mi
madre ha acudido a la puerta varias veces, puesto que ayer al ayudarme a
fajar el pecho, sabía que iba a tener mi ración de sexo, aunque no se ha
atrevido a entrar. Esta mañana tenía sangre alrededor del ano y había
resbalado muslos abajo, pero ayer fue una de las noches más maravillosas
de mi vida. |
|